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¿Cuánto cuesta una franquicia hotelera?
funcionamiento

Fecha: 24/06/2013

 

En diciembre pasado, el famoso hotel herediano Ramada Herradura cambió su nombre a Wyndham Herradura tras realizar una inversión cercana a $1 millón.

En el 2011, el Gran Hotel Costa Rica también transformó su marca para llamarse Gran Hotel Costa Rica Ascend Collection y años atrás el hotel puntarenense Fiesta empezó a operar como uno más de la cadena internacional Hilton.

Estos casos hablan de una tendencia cada vez más generalizada entre las compañías hoteleras ticas: comprar franquicias internacionales para manejar sus desarrollos.

Algunas empresas, como las mencionadas, deciden transformar la marca existente del hotel, mientras otros entran desde el principio amparadas por un distintivo de renombre.

Courtyard by Marriott, Sheraton San José, Hyatt Place Pinares, Wyndham Garden Escazú, Holiday Inn Escazú y Park Inn son ejemplos recientes de la tendencia.

Pero, ¿cuánto cuesta adherirse a una de estas cadenas?

Un estudio realizado entre 79 marcas que operan en el mercado estadounidense, por la consultora norteamericana especializada HVS, indica que los precios por las tarifas iniciales o cánon de entrada comienzan en $5.000 con marcas de clase económica como Budget Host y alcanzan los $152.000 con nombres de primera clase como el Crowne Plaza.

Esa cantidad cubre el costo de procesar la solicitud de franquicia, revisar el sitio donde estará el hotel, asegurarse del potencial del mercado, evaluar los planes existentes, inspeccionar la construcción y proveer los servicios durante la apertura.

La tarifa inicial suele estar sujeta a una cantidad mínima de cuartos. Por ejemplo, el cánon puede ser de $45.000 para un hotel de 125 habitaciones y cobrar $300 por cuarto extra. Es decir, un proyecto de 125 cuartos pagaría $45.000 pero uno de 150, $60.000.

Esos números pueden disminuir cuando solo se trata de una conversión de marca como hicieron Ramada Herradura, Fiesta y Gran Hotel Costa Rica.

Empero, los costos no se acaban ahí. Las cadenas franquiciantes cobran tarifas por el uso de logos, nombres, técnicas de mercadeo, sistemas de lealtad y sistemas de reservación que se pagan periódicamente, según la duración del contrato.

Lea la nota completa en El Financiero

 

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